
Dos largos segundos como dos vidas pasan,
y se resumen en un adiós no tan pasajero
voy entregando lo que me resta de alma
y si vuelves, aquí estoy, pero ya no te espero.
Lágrimas, secas como polvo en el viento
y aún te digo amor como si estuvieras lejos,
voy estirando mis dedos para alcanzar tu cuerpo,
y retrocediendo a la vez para proteger mis miedos.
Cicatrices tenues por toda la piel
y labios que descansan tanto en la calma,
voy tratando de ya no andar de pie
e intento volar sin perder mis alas.
Hojas mas secas que mi pecho desierto
y tan semejantes a un dolor consumido,
voy resignando este pecho entreabierto
y a mi corazón a quedarse dormido.
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